Sabes por qué tenemos pelos en el trasero y cuál es su propósito

Publicado: 03 de Mayo de 2018 | 12:25 a.m
Sabemos más de los planetas que se encuentran a miles de millones de kilómetros de la Tierra que de esos pequeños y a veces molestos pelos que se encuentran en nuestro trasero. O casi. ¿Por qué demonios los tenemos y cuál es su propósito? Esto es lo que ha averiguado la ciencia hasta ahora. 

Lo cierto es que no se ha investigado demasiado acerca de las razones. Sin embargo, sí se han llevado a cabo una considerable cantidad de estudios sobre los problemas médicos que pueden causar en el trasero.

Por ejemplo: el quiste pilonidal, una enfermedad crónica de la piel causada por los pelos enquistados cerca de lo alto de la raja del trasero, la cual, por cierto, tiene un nombre técnico: surco interglúteo.

Dicho esto, los pelos del trasero parecen tener más inconvenientes que ventajas. ¿Cuál es su propósito? Aunque parezca mentira, también hay teorías de los investigadores acerca de la razón que llevó a la madre naturaleza a integrarlos en tan sagrada área.

La primera de las teorías presupone que los pelos del trasero existen porque no hay una razón evolutiva en contra de ellos. Por supuesto, a veces es algo inconveniente y, dependiendo del momento histórico, podría considerarse antiestético. Sin embargo, y aparentemente, los pelos del trasero nunca han sido una razón significativa para que un humano no pudiera reproducirse.

Lo que sí es importante recordar es que cada centímetro de nuestra fisiología necesita un propósito evolutivo, así que los pelos del trasero podrían ser simplemente la excepción que confirma la regla.

Otra de las teorías habla de la comunicación olfativa. El olor corporal tiene una connotación negativa en la edad moderna, sin embargo, existe una pequeña duda de que la comunicación a través de los olores pudo jugar un papel importante en la evolución humana.

Al fin y al cabo, es posible porque tenemos vello corporal en las mismas áreas donde producimos olores corporales. El pelo está ahí para conservar las secreciones sebáceas u oleosas, que tienen su propio olor, y que también son consumidas por bacterias, que crean aún más olores.

Dado que todos producimos diferentes compuestos olorosos, y todos tenemos nuestro microbioma propio, cada individuo humano realmente huele diferente. Y si nuestros ancestros humanos fueron de algún modo como los otros animales (y probablemente lo fueron), su olor personal probablemente los ayudó con cuestiones desde la comunicación de sus derechos territoriales hasta a atraer una pareja.

Por tanto, los pelos del trasero quizá simplemente fueron otra manera en la que nuestros ancestros más antiguos mejoraban sus perfiles olfativos. 

La tercera teoría y última teoría tiene a la fricción como protagonista. Además de emanar olores, los humanos siempre hemos andado y corrido mucho. Esto significa piel frotándose contra piel (especialmente en áreas donde esa piel puede estar húmeda y sucia), que a su vez pueden causar irritación, sarpullidos o infección.

Incluso es posible que esas secreciones sebáceas o cerosas que ayudan a producir olor corporal se mantengan en su lugar gracias al vello corporal que actúa como crema anti-roces. 

Es posible que algunas de estas tres teorías, o quizás todas, sean parte de la solución a ese misterio que ha envuelto a los pelos que han cubierto “la zona” desde los comienzos de la civilización humana. En cualquier caso, desde hoy podemos hablar con propiedad si debemos acudir al médico, momento en el que podrás decirle con total seguridad que te duele terriblemente el surco interglúteo. 

Fuente/radiomundial.com.ve

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