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¿Por qué en ocasiones sientes hambre durante la noche?

Publicado: 23 de Septiembre de 2017 | 11:17 p.m
Estudios recientes sobre la falta de sueño y el aumento del apetito concluyen que dormir mal aumenta la voracidad y el sobrepeso. El fenómeno se explica por un descenso de los niveles de leptina en paralelo a un aumento de los niveles de grelina y de otras hormonas como el cortisol. 

Podría ser una "estrategia" para almacenar grasa durante el verano 

Para el epidemiólogo James Gangwisch, de la Universidad estadounidense de Columbia, este sistema de regulación podría haberse desarrollado como "una estrategia para que los seres humanos almacenasen grasa durante el verano, cuando las noches son más cortas y la comida mas abundante, y preparar así el cuerpo para los meses de invierno". En consecuencia, al reducir las horas de sueño el organismo interpretaría que es hora de comenzar a almacenar grasa. 

¿Quizás estrés? 

Más llamativa es la propuesta de la Universidad de Yale (EE UU) de incorporar un tercer elemento a la pareja sueño-hambre: el estrés. La base cerebral de esta relación se situaría en las neuronas sintetizadoras de orexina del hipotálamo, que al sobreestimularse por el estrés mental o ambiental del día a día pueden provocar insomnio y aumento del apetito. 

Falta de sueño da hambre y preferencia por comida poco sana

La falta de sueño aumenta los niveles en sangre de una señal química que amplifica el gusto por la comida y, en particular, por los aperitivos dulces o salados con alto contenido en grasa, según un estudio publicado por la revista Sleep.

El trabajo, que incide en la relación entre dormir poco y el aumento de peso, fue realizado entre 14 voluntarios jóvenes y sanos, que privados de sueño no pudieron resistirse a galletas, caramelos o patatas fritas, comida a la que los científicos se refieren como aperitivos altamente "gratificantes".

Los jóvenes cayeron en la tentación de ese tipo de aperitivos a pesar de que sólo dos horas antes habían ingerido una comida que cubría el 90 % de sus necesidades calóricas diarias.

El estudio señala que los efectos de la falta de sueño en el apetito eran más poderosos a última hora de la tarde y primera de la noche, momentos en los que picar entre horas se ha vinculado con el aumento de peso.

"Descubrimos que la falta de sueño estimula una señal que puede aumentar el aspecto hedonista de la ingesta de alimento, el placer y la satisfacción a través de la comida", según dijo la endocrinóloga de la Universidad de Chicago Erin Hanlon, una de las autoras del estudio.

La falta de sueño, según la investigadora, "parece aumentar" el sistema endocannabinoide del cerebro -el mismo al que afecta el ingrediente activo de la marihuana- para incrementar el deseo de tomar alimento.

Fuente/globovision.com

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