Publicado: 18 Abril 2013 | 06:24 p.m
Opositores frustrados descargan el odio que el excandidato Henrique Capriles Radonski les inoculó, al saber que había perdido una vez más una elección presidencial.
Los mismos que piden tolerancia en algunas oportunidades y llaman a la paz cuando les conviene, son quienes insultan y desprecian cada vez que pueden a un compatriota chavista.
Unas tratan de prostitutas a quienes un día fueron sus compañeras de clases, solo por ser chavistas; otros maldicen a su propio país y seguidamente piden tranquilidad para su patria; también hay quienes llaman a los chavistas "burros de dos patas" y hasta quienes piensan que el presidente Nicolás Maduro fue electo por el Consejo Nacional Electoral y no por 7 millones 563 mil 747 compatriotas que votaron por él.
Entre los fanáticos caprilistas llenos de desprecio también existen los que gritan y mencionan, con una cara llena de odio, que "Chávez está muerto y nadie se lo va a devolver", como si eso no hiriera los sentimientos de quienes aman al Comandante.
Otros opositores están convencidos de que "Caprichito" -como ahora ellos mismos lo llaman- será presidente de Venezuela si se hace un reconteo manual de los votos.
Siete millones y medio de personas eligieron a Nicolás Maduro presidente de la República, mediante un sistema electoral transparente y reconocido mundialmente por su perfección; pero ellos se empeñan en imponer a un representante de la ultraderecha mundial que pretende generar desestabilización en Venezuela y desunir a los venezolanos. ¿Quién defiende una verdadera democracia?

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